Como una película - Episodio 1
by Nicole Carlotti
Pensé que ir al cine a ver una comedia me alegraría.
Me equivoqué.
Me siento sola, llorando en silencio en la oscuridad…
Mientras todos a mi alrededor ríen.
Estoy tan ensimismada…
Que no me doy cuenta cuando termina la película…
Y todos empiezan a salir de la sala.
Eventualmente, miro a mi alrededor.
La sala está vacía…
Excepto por un chico un par de filas delante de mí.
No puedo evitar notar que sus orejas llaman la atención.
Clavo la mirada en él cuando se levanta.
Oh-oh.
Me atrapa mirándolo fijamente.
Bien, esto es incómodo.
Me hundo en mi asiento y pretendo estar absorta en los créditos.
Avanza por el pasillo más cercano a mi asiento.
No aparto la mirada de la pantalla.
Siento que me está mirando.
Cuando está a punto de pasar…
Se detiene.
Vamos.
No fue un final tan triste, ¿no?
Por un momento, olvido que tengo marcas de lágrimas secas en la cara.
Sus labios forman una pequeña sonrisa.
Es evidente que sabe que no fue la película lo que me hizo llorar…
Porque no fue nada triste.
Saco un pañuelo de mi bolso y me sueno la nariz con ganas.
¿Estás intentando hacerme sentir mejor?
No malgastes tu tiempo.
No hay nada que puedas hacer para hacerme sentir mejor.
Déjame intentarlo.
¿Cómo te llamas?
Jacob.
Bien, Jacob.
Soy Stella. Acabo de terminar el tercer año de secundaria.
Y mi padre acaba de obtener el trabajo de sus sueños…
A 1000 millas de aquí.
Así que me mudaré al terminar del verano…
Y tendré que pasar mi último año de secundaria…
Rodeada de completos extraños.
Miro la expresión de Jacob, esperando encontrarme con su simpatía.
Pero, en vez de eso, se ríe.
¡¿Qué es tan gracioso?!
Le pregunto, enojada.
Jacob se sienta, dejando un asiento libre entre los dos.
Levanto la guardia al sentir a un extraño sentado tan cerca de mí.
No parece percatarse.
¿Qué dices de esto?
Tus padres se acaban de divorciar.
Tu mamá vuelve al pueblo de su infancia…
Y te lleva con ella.
Y aquí estoy, solo en una sala de cine…
Dos meses antes de mi último año.
Pues… ¡No esperaba algo así!
Entonces…, ¿te acabas de mudar?
Sip. ¿Y cuál es tu excusa para venir sola al cine?
Esta vez, detecto un tono de coqueteo.
Me relajo.
Pensé que una comedia me haría reír.
Pero no fue así.
Jacob hace silencio un momento.
Yo creo que tienes dos opciones.
¿Cuáles?
Uno, puedes sentirte miserable todo el verano…
Pensando en lo que te espera.
Asiento. Eso es exactamente lo que pensaba hacer.
O, dos, puedes hacer que este sea el mejor verano de tu vida.
¿Cuál elegirás?
Se pone de pie, expectante.
Vaya, es muy alto.
Y sus orejas le dan cierto encanto.
Me tiende la mano.
Puedo ver su bíceps abultado debajo de su camiseta.
¿Cómo puedo decir que no a un ser tan hermoso?
Tú ganas.
Suspiro y tomo su mano.
Trataré de tener el mejor verano de mi vida.
Lo digo con una clara falta de entusiasmo…
A la que Jacob responde con seguridad.
Me aseguraré de que así sea.
Jacob cumple con su palabra.
Los siguientes dos meses pasan volando.
Están llenos de fogatas en la playa con Jacob y todos mis amigos…
Con conos de helado que comemos sentados en el capó del auto de Jacob…
Con fiestas en piscinas en las que nos salpicamos agua alegremente.
Jacob encaja perfecto en mi grupo de amigos.
Una triste ironía, ya que no estaré allí para pasar el rato con ellos durante el último año.
Antes de que pueda darme cuenta, llega la última semana de agosto…
La semana de la mudanza.
Nuestro auto está cargado.
Un camión de mudanzas espera en la entrada.
Jacob y yo nos sentamos en las escaleras del porche delantero mientras mis padres revisan la casa por última vez.
Mientras disfrutamos nuestros últimos momentos juntos…
Sé que Jacob está tratando de ser valiente…
Pero sé que él también está triste.
La semana pasada, en un momento de razón, acordamos seguir caminos separados…
Para poder tener un "nuevo comienzo" en nuestro último año.
Pero aquí sentada, mirándolo…
Quiero retractarme.
Y por la expresión en su cara…
Creo que él se siente igual.
No puedo contener las lágrimas que escapan de mis ojos y recorren mis mejillas.
Es obvio que a lo largo del verano empecé a sentir cosas por Jacob.
Pero nuestra relación terminó incluso antes de empezar.
Mis padres salen de la casa.
Todo listo, cariño.
Me aprieta el hombro y se dirige al auto.
Abrazo a Jacob con fuerza.
Estoy desconsolada.
Le doy un rápido beso en la mejilla y corro al auto antes de ponerme a llorar.
Se queda parado en la entrada mirando cómo nos alejamos.
1 año después
Elijo un estacionamiento y detengo el auto.
Camino hasta la entrada del cine y abro la puerta.
Me da un poco de vergüenza venir a ver una película sola.
Pero soy estudiante de primer año…
Y acabo de mudarme a mi dormitorio en la universidad…
Y mi compañera de habitación llega mañana.
Así que no conozco a nadie.
Estoy haciendo la fila para comprar palomitas cuando veo a un chico alto frente a mí.
Sus orejas protuberantes me resultan muy familiares.
¿Podría ser?
En ese momento, el chico gira la cabeza a la izquierda.
Intento hablar, pero solo logro emitir un graznido.
¿Jacob?
Me doy unas palmaditas en el pecho, me aclaro la garganta y vuelvo a intentarlo.
Ejem… ¿Jacob?
Se da la vuelta.
¿Stella?
No he visto a Jacob ni he oído de él desde que me mudé.
Le hice prometer que no me contactaría…
Porque era demasiado doloroso.
Pero nunca me olvidé de él.
¿Qué estás haciendo aquí?
Voy a ir a la Universidad Fairfield.
¿Qué estás haciendo TÚ aquí?
Mi corazón se acelera de emoción.
También, soy estudiante de primer año.
Jacob me muestra una sonrisa enorme.
Tras un instante, su expresión indica que acaba de notar algo.
Gira la cabeza a la izquierda y luego a la derecha.
¿Estás aquí con alguien?
Nop. Estoy sola.
De nuevo.
¿Y tú?
También.
Vuelve a sonreír.
Me acabo de mudar y no conozco a nadie, así que…
Le doy un golpe en el brazo cuando me recuerda al día en que nos conocimos.
Los recuerdos del verano vuelven a mi mente…
Y espero que podamos seguir desde donde nos quedamos.
Nos sentamos en la sala.
Todavía no puedo creer que esto esté pasando.
Señalándonos a los dos, le digo, en un susurro:
Esto es como una película.
Es cierto.
Cuando las luces se apagan, Jacob me susurra:
Y esta vez, nada de llanto.
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